viernes, 10 de agosto de 2018

NARRATIVA INCLUYENTE




ME RINDO ¡




LA CONSTRUCCIÓN DE UNA NARRATIVA INCLUYENTE

“Terrorista”, “asesino”, “criminal”, “genocida”, son algunos de los epítetos peyorativos que más he utilizado para defender mi posición contra lo que siempre he considerado la impunidad aberrante a las Farc a través de un proceso de paz; la resistencia de ver delincuentes haciendo política sin haber pasado por la justicia, incita profundas emociones y sensaciones, que se traslucen a través del lenguaje político en las redes sociales.

Ese lenguaje en las redes sociales, es por tanto bélico e incendiario, cuando para sostener na tesis se recurre a los peores adjetivos y calificativos, por demás excluyentes y más en tratándose de temas de álgida polémica, como los religiosos y políticos.

El gobierno de Juan Manuel Santos nos dejó históricamente una salida negociada al conflicto con uno de los actores armados más fuertes las Farc, un proceso de paz difícil y compelo, pero que para nuestro país significó un gran avance hacia la paz y la reconciliación de la que hemos estados sedientos por años.

Pero me quiero referir en esta oportunidad, a la otra guerra, si señores, la guerra de las palabras, a esos comentarios en Facebook como los que mencioné al principio, como recientemente hice una publicación de la senadora Paloma valencia y alguien me comentó que ella era paramilitar, o “Paraca” algo por su puesto es totalmente falso, pero que para atacar a quien hace parte de un partido de Derecha y Uribista, ya la convierte en blanco de esos calificativos.

Lo cierto es que Juan Manuel Santos nos dejó un legado maravilloso para el país, se fin de la guerra en los campos, ahora hay quien desarmar el lenguaje, tenemos la imperiosa obligación de desarmarnos, y dejar de lado la perspectiva de enemigo.

Nuestro lenguaje se ha convertido, repito, en una máquina de guerra si en realidad queremos la paz, lo que debemos es demostrarlo, como en mi caso, por mucho tiempo utilice expresiones muy duras contar este grupo insurgente, pero hoy me rindo, me canse, y no quiero más de lo mismo, estoy sin fuerzas para continuar en ese camino de destrucción.

Claro, que la paz no se consiguió con la firma del acuerdo con las Farc, porque todos sabemos que la paz nos e construye sobre el papel, la paz es un proceso continuo individual y colectivo.

Desde muchos sectores de la sociedad colombiana, académicos e intelectuales han insistido en la construcción de una narrativa incluyente, todo todos quepamos, en donde todos podamos respetarnos, apreciarnos aun con nuestras diferencias, es como esa capacidad de soportarnos unos a otros.

En su momento, el presidente Juan Manuel santos, (2015) en una entrevista con Claudia Gurissatti, pidió a los medios de comunicación desarmar el lenguaje para referirse a las Farc y este mensaje fue muy importante y con algunas consecuencias positivas, algo que se vio inmediatamente en los medios de comunicación.

Todo depende de cómo hemos leído nuestra realidad hasta hoy día, esas narrativas despectivas que ayudaban a profundizar la polarización y parte de esa responsabilidad es de nuestros políticos como Álvaro Uribe Y Gustavo Petro.

Debemos avanzar precisamente hacia esa dirección la construcción de una narrativa incluyente, en donde podamos expresar nuestras opiniones y comentarios con respeto y tolerancia, partiendo dela base que como seres humanos, somos hermanos y pertenecemos a una misma nación, que somos capaz de amarnos unos a otros aunque pensemos diferente.

Mucho se ha hablado sobre el papel de la comunicación en la construcción de la paz para Colombia, en el escenario del postconflicto. Es indispensable que los colombianos en todas las regiones conozcan los acuerdos y su responsabilidad en la implementación de los mismos. Tener una estrategia de comunicación sólida contribuirá a que haya mayor confianza hacia el proceso y los ciudadanos se apoderen de la construcción de una paz sostenible.

Más allá de hacer una pedagogía del postconflicto, se debería desarrollar una nueva narrativa de paz: más global, más incluyente, y con una visión más de futuro. Una estrategia de comunicación debería verse como una herramienta clave en la construcción de una sociedad en paz y en la búsqueda de apoyos internacionales para lograr los objetivos de los acuerdos. Cuando hablamos de comunicación no nos referimos solamente a contar la historia, a informar a los diferentes actores de lo que viene después de la firma del acuerdo. Esto será importante pero no suficiente. Nos referimos a involucrar de una manera efectiva a todos los actores, de escucharlos e incorporar sus ideas comprometiéndolos con el cambio y con la construcción de un nuevo país.

Y esa narrativa incluyente debe extenderse a todos los ámbitos de la sociedad, hacia los venezolanos, hacia los delincuentes, hacia la diferencia, y el hecho de que hablemos honrando la dignada de una persona; no significa desde luego que aprobemos su conducta o que estemos de acuerdo con sus ideas o concepciones, desde el barrio, el señor de los tintos, en las escuelas, con nuestros compañeros de trabajo, en las más sutiles relaciones humanas.


Todos estamos llamados a cambiar la literatura del conflicto armado en Colombia, no caigamos más en el error de creerles todos a nuestros políticos que son bastantes mentirosos, apostémosle desde nuestras veredas y municipio a entrar en un dialogo inclusivo, de respeto y dignidad con nuestro adversario, y digo adversario como un término para designar a quien no profesa nuestras ideas políticas o religiosas, pero que ese adversario es tan Humano y respetable como nosotros mismos

Bendiciones.

Omar Colmenares Trujillo



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